LAS PROTESTAS EN BOLIVIA NO PARANSindicatos de campesinos y mineros simpatizantes del partido MÁS, del expresidente Evo Morales, se rehúsan a terminar las protestas y bloqueos que ya llevan dos semanas en Bolivia. Muchos de ellos con palos, otros con armas, exigen elecciones inmediatas para reemplazar el gobierno interino de Jeanine Añez. Los más radicales, incluso, piden su renuncia. A estos manifestantes se han enfrentado en las calles otros sectores de la población que rechazan “la violencia masista”.
La confrontación ya ha tomado tintes de conflicto interno armado. Además, los bloqueos han obstaculizado el abastecimiento de oxígeno, medicamentos y comida, en medio de la crisis hospitalaria que vive el país por la pandemia y las dificultades económicas. Las protestas estallaron por la decisión del Tribunal Supremo Electoral de aplazar por segunda vez, por razones sanitarias, las elecciones de septiembre, que inicialmente estaban planeadas para mayo. Ahora los comicios quedaron para el 18 de octubre. Los manifestantes reclaman que el tribunal tomó la decisión para permitir a Añez permanecer en el poder y debilitar la campaña de Luis Arce, candidato del MÁS, que pinta como el más opcionado. Esta es la continuación de la inestabilidad política y social que vive Bolivia desde la renuncia de Evo Morales a la presidencia el año pasado, en medio de acusaciones de fraude electoral.
Los miles de manifestantes que se han tomado las calles de Bielorrusia para rechazar los resultados de las elecciones presidenciales del domingo pasado pusieron a temblar el trono del último dictador de Europa. Las fuerzas estatales han respondido al desafío con bolillo y bala, con un saldo de al menos 6.000 detenidos y un muerto.

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