CEMENTERIO SAN LORENZO QUIERE, AL MENOS, UNA INYECCIÓN DE VIDADesde 2006, cuando se desocupó la última bóveda con restos humanos para su traslado al Universal, el Cementerio San Lorenzo solo ha sufrido olvido y desdén, pues por 15 años, las administraciones municipales allí solo han realizado jornadas de aseo y ornato, pero ninguna intervención de fondo.
Mientras tanto, este bien de interés cultural la ciudad, construido en 1828 en el mismo sitio donde estuvo el primer cementerio indígena de Medellín, ha sufrido deterioro y una pésima apropiación por parte de las comunidades.
Aunque está incluido en el Plan Parcial de San Lorenzo, que pretende construir cerca de 7.000 viviendas en los sectores aledaños de los barrios San Diego, Las Palmas y Niquitao, con espacios arborizados y un parque de interacción étnica y cultural en el interior del camposanto, esta intervención no ha sido posible.
Según Mónica Pabón, gerente del Centro, desde 2006 el Ministerio de Cultura asignó recursos para lo que sería una restauración, pero esta no se llevó a efecto. Admite que el sitio ha estado olvidado.
Diego Montoya, presidente de la JAC -Junta de Acción Comunal- del barrio Las Palmas, donde está ubicado, recuerda que dos gobiernos atrás se pretendía construir, en un espacio verde en la parte oriental del cementerio, una UVA -Unidad de Vida Articulada-, pero fue un sueño frustrado.
La gerente del Centro dice que en la mesa de su oficina hay varias propuestas que tanto la comunidad como algunas empresas han presentado para que el sitio reviva con proyectos concretos que permitan que los ciudadanos se lo apropien y el resto de la ciudad lo reconozca como patrimonio histórico y cultural.
“Para esta administración y para la Gerencia del Centro este cementerio es importante y nuestra idea es valorizarlo, visibilizarlo, apropiarlo y en lo posible realizar algunas intervenciones en mantenimiento e infraestructura”, adelantó la funcionaria, aunque descartó una restauración por dos razones: porque no hay el presupuesto que esta requeriría y porque el proceso tarda mucho tiempo y demanda estudios y el permiso del Ministerio de Cultura, asuntos que son de largo aliento.
La idea es dejar algo iniciado y así lo espera el presidente de la JAC, Diego Montoya: “al menos esta alcaldía lo tiene en su centro de interés y nos hemos estado reuniendo para estudiar alternativas. Este lugar tan especial tenemos que apropiárnoslo nosotros, la comunidad, no los que no saben hacer un uso cívico de los espacios patrimoniales.

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